LA VIOLENCIA EN LAS RELACIONES SOCIALES
MANIFESTACIONES EN LA JUVENTUD
Mª Ángeles Llorente Cortés .
Directora
del C.P. Cervantes de Buñol
Miembro
de la Federación de Movimientos de Renovación Pedagógica del País Valencià
No
podemos olvidar que la enfermedad y la muerte, inherentes a todo ser humano las
percibimos como una violencia básica. La
injusticia social, la pobreza, los desastres ecológicos, la explotación, la
marginación y la exclusión, las guerras preventiva, las de dominio y poder, la
tortura, son formas de violencia profundamente instaladas a escala planetaria .
Las agresiones a los más débiles, las descalificaciones , la violación de
derechos fundamentales, la falta de trabajo, de alimentos, de medicinas,
afectan millones de personas en todo el mundo. El consumismo sin medida es la
forma de vida por excelencia del mundo
occidental .
Con este
panel de fondo, muchas veces se tiende a hacer análisis parciales y sesgados de
ciertas realidades. La escuela, los
sistemas educativos forman parte de estas sociedades violentas, y en ellos conviven adultos, niños y jóvenes, personas de todas las edades. La
escuela, el IES o la Universidad no son islas en medio del mundo. Están
inmersas en la sociedad y participan de sus problemas.
Si ésta
es la realidad, tendremos que aprender a vivir en ella, a combatirla y a
generar actitudes y estrategias que nos permitan mejorarla y cambiarla . Tendremos
que formarnos individual y colectivamente para hacer frente a todo tipo de
situaciones , dificultades y conflictos inherentes a la vida en sociedad.
La
educación supone un proceso de socialización de las personas que la disfrutan y
comparten en un momento determinado. Se presupone también que mediante procesos
de educación socializada aprendemos a convivir . Asimismo es un hecho
constatable que toda convivencia implica conflictos . Pensemos en los núcleos
familiares, en las pandillas, en las sociedades culturales, deportivas, en los
partidos políticos, etc. Si toda convivencia implica conflictos, tendremos
que profundizar en cómo nos manejamos y desenvolvemos en ellos para que no
deriven en situaciones de violencia .
Si de la experiencia cotidiana se deduce que un conflicto se agrava o resuelve
en función de cómo se aborda, habrá que hacer esfuerzos considerables en buscar
claves para el tratamiento de los mismos. Si bien es cierto que hay ya muchas
personas que desde diferentes campos profesionales, están trabajando en este
sentido, también es cierto que todavía estos estudios no son conocidos, ni las
estrategias que proponen vivenciadas por sectores amplios de la sociedad.